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Giuseppe Mario Pantaleo o José Mario Pantaleo (1915-1992) fue un sacerdote Italiano, nacido en Pistoia que vivió la mayor parte de su vida en Argentina, siendo conocido popularmente como Padre Mario. Mario Pantaleo fue bien conocido como sacerdote sanador y por su obra en favor de los pobres y desposeídos de González Catán. Era también Licenciado en Psicología y Filosofía.

Cuando llegué por primera vez a González Catán, solo encontré un barrio opaco y gris, estragado por la pobreza y la marginalidad, un lugar desértico. En mi interior, una voz muda me decía que tenía una importante misión que cumplir.

En 1958 Padre Mario decide viajar a Buenos Aires para estudiar filosofía, una vieja pasión de toda la vida. Él escribió al obispo Caggiano pidiéndole ser transferido y luego que su transferencia fue aceptada fue puesto a cargo del Hospital Ferroviario. Fue en éste momento en el que Pantaleo comenzó a ser conocido como cura sanador, atendiendo a un número creciente de personas en su pequeño departamento de Floresta.

De tanto andar, en el padre Mario comienza a surgir la idea de adquirir un terreno en González Catán y afincarse allí, pero antes quería ser autorizado a dar misa en el lugar. La fama de cura sanador que se había ganado hizo que las autoridades eclesiásticas fuesen renuentes a darle una capilla en el lugar.

Durante nueve años, además de su trabajo en el Hospital Ferroviario y como sacerdote asistente de la Iglesia Nuestra Señora del Pilar, Mario Pantaleo dormía en un baño del subsuelo del Hospital Santojanni, donde había logrado ser asistente del capellán.

Ricos y pobres siguieron visitando al padre Mario para buscar sanación. Personajes como el historiador Félix Luna, el escritor Ernesto Sabato, la empresaria Amalia Fortabat, ex-presidentes como Carlos Menem y Arturo Frondizi, y el dictador Jorge Rafael Videla, entre muchos otros personajes famosos.

El padre Mario atribuia las milagrosas curas a Dios y el se definía sólo como la “guitarra” siendo Dios el “guitarrero”.

En 1972 coloca la piedra fundamental de la Iglesia Cristo Caminante que se inaugura tres años más tarde, luego viene la construcción de la Guardería, el Jardín de Infantes, la Escuela Primaria y Secundaria, la Escuela para Discapacitados, el Polideportivo, el Centro de Atención a Mayores, la Panadería, el Centro de Capacitación Laboral, entre otros.

Su último milagro en vida fue hecho en el Hospital Ferroviario en donde pasó los últimos días de su vida. Acostado en su cama el padre Mario bendijo varias veces a su compañera de cuarto la jovencita estadounidense Amanda Salas de 16 años de edad, que estaba cuadripléjica y con respirador artificial. Un par de años después, en San Diego (California), Amanda pudo levantarse de su silla de ruedas.


El 19 de agosto de 1992, a pocos días de haber celebrado sus 77 años, muere en la Ciudad de Buenos Aires. Los días que dura su velatorio en su querido González Catán más de quince mil personas pasan doloridas frente a la capilla ardiente.

Los milagros del padre Pantaleo siguieron después de muerto. El caso más espectacular es del Sr. Mario Sancho que luego de un ACV quedó hemiplégico. El 19 de agosto de 2002 —al cumplirse los diez años del fallecimiento del padre Pantaleo— el Sr. Sancho salió de su hogar con la intención de suicidarse. Cuando se encontraba en la calle, un hombre regordete y bajito, al que luego reconocería como Pantaleo, sale a su encuentro y le toca el rostro y en ese mismo instante el Sr. Sancho comienza a caminar con toda normalidad.

En el año 2006 la vida del Padre Mario fue llevada al cine al estrenarse la película Las manos, dirigida por Alejandro Doria, con Jorge Marrale como el Padre Mario y Graciela Borges como Perla, su asistente y mano derecha.