Archives for category: Sida

>

El Presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, Arzobispo Zygmunt Zimowski, señaló que la Iglesia Católica sirve a los enfermos de SIDA, con todo tipo de asistencia, en 117 000 centros extendidos en todo el mundo.

Así lo señaló el Prelado en entrevista concedida al diario vaticano L’Osservatore Romano en vísperas del inicio del Congreso “La centralidad de la atención de la persona en la prevención el tratamiento del SIDA-HIV” que se realiza en la capital italiana entre el 27 y 28 de mayo.

Este evento, que organiza la fundación El Buen Samaritano, instituida por el Beato Juan Pablo II en el año 2004 y que ha sido confiada al Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, busca también responder a las preguntas de “muchos obispos que se dirigen a nuestro dicasterio para tener una ayuda constante, con ayuda material pero sobre todo con información sobre lo último de la ciencia en la lucha contra esta enfermedad”.

Entre los objetivos de este congreso están la mejora de la atención pastoral y sanitaria a los enfermos de SIDA, la solicitud de la solidaridad de los países ricos hacia los más pobres “ya que todavía existen demasiadas personas que mueren sin tener acceso a las terapias que necesitan, en particular a los antirretrovirales” que se usan para esta afección y que han permitido diversos avances en este campo.

Tras recordar que en los últimos 30 años, más de 60 millones de personas han adquirido el HIV, la mayoría de las cuales está en África, el Arzobispo destaca el testimonio de “numerosos operadores sanitarios y voluntarios que, asistiendo valerosamente a los enfermos cuando todavía la enfermedad no era bien conocida o encontrándose privados de una suficiente cobertura sanitaria, han contraído ellos mismos la infección”.

El Prelado resaltó también el gran trabajo realizado por la Beata Teresa de Calcuta y el fallecido Cardenal John Joseph O’Connor “que promovió numerosos centros de asistencia para enfermos de SIDA” y “muchas iniciativas de cuidado y asistencia en Estados Unidos y en otros países pobres”.

Mons. Zimowski explicó que entre los participantes del congreso que se inicia este viernes están el Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Tarcisio Bertone, el comisario europeo responsable por la salud y la política de los consumidores, John Dalli; el Director ejecutivo de UNAIDS, Michel Sidibé.

También asistirán los expertos Gregg H. Alton, Vice-presidente ejecutivo de la Corporate and Medical Affairs-Gilead Sciences (Estados Unidos); Carlo-Federico Perno, Director de la cátedra di virología de la universidad romana de Tor Vergata; y Stefano Vella, Director del departamento del fármaco dell’Istituto Superiore di Sanità y ex presidente de la International Aids Society; entre otros

>

Polémica. La cobertura mediática de las declaraciones del Papa Benedicto XVI sobre el condón ha dejado al público en general, incluyendo a los católicos, algo confundidos.

Por: Alejandro Bermúdez
Director de ACI PRENSA
http://elcomercio.pe

Todo parte del párrafo que el Papa dedica al condón en el libro entrevista de Peter Seewald, “La Luz del Mundo”. Allí, Benedicto explica que la doctrina de la Iglesia sigue siendo la misma, y esa misma doctrina permite que el condón sea moralmente aceptable en ocasiones. Si suena contradictorio, no es porque el Papa esté introduciendo alguna novedad, sino por la desinformación producida por la “trampa del condón”, que consiste en haberlo endiosado como ‘solución’ al sida. Por esta trampa, la Iglesia es arrinconada constantemente para sacarle, a punta de pistola mediática, un ‘sí’ al condón. Su ‘no’ ha bastado para definirla como enemiga de la prevención.

En el libro de Seewald el Papa mantiene el ‘no’ de la Iglesia porque el preservativo, como método artificial de control natal, desnaturaliza el acto sexual que debe estar abierto a la vida. En un mundo de sexo recreativo, esta doctrina es chocante, pero la Iglesia la mantiene porque es consistente con toda su enseñanza.

La polémica acabaría allí si no fuera porque en 1980 surgió la primera enfermedad de transmisión sexual absolutamente letal y sin cura –el sida–, levantando dudas sobre la bondad de la revolución sexual de los 60. Con una industria adicta al sexo, el cambio de hábitos era inaceptable. Así, mientras se buscaba una cura, había que encontrar una ‘solución’: elevar el preservativo –un método de control natal de tercera– al rango de ‘sexo seguro’.

Organismos internacionales enteros saltaron al barco ‘salvador’ del látex. En la orilla quedó la Iglesia advirtiendo: no sirve. Desde entonces, la Iglesia ha sido acusada de resistirse a aceptar el condón, supuestamente por su obstinada doctrina sobre los contraceptivos.Pero esa no es la razón principal por la que la Iglesia se opone a ‘bendecir’ el condón. Es porque cree que sin un cambio de cultura, el sida no solamente no se acabará, sino que empeorará.

Y aquí la Iglesia no está con los activistas, pero sí con la ciencia. El 2009, el Departamento de Salud de EE.UU. publicó el resultado de un panel científico que concluía que el condón usado correcta y consistentemente en relaciones heterosexuales tiene un fallo del 15% en el caso del sida. Ninguna droga que permite la muerte de 15 de cada 100 personas recibiría la calificación de segura. Pero el condón no es cualquier producto… es el que permite cerrar los ojos a los efectos de la cultura sexual. ¿Y qué pasa cuando se le distribuye como medio de prevención en el Tercer Mundo? “Teóricamente, el condón debería funcionar… pero cualquiera que ha trabajado en planificación familiar sabe que si necesitas prevenir un embarazo, simplemente no recomiendas el condón”.

¿Palabras del Papa? No, es el juicio del profesor Edward Green, experto en prevención del sida de la Universidad de Harvard, autor de cinco libros sobre el tema y con 25 años de experiencia promoviendo preservativos en África. Según Green, el fracaso del condón se debe a un factor humano: la compensación del riesgo; que consiste en que el usuario, convencido de que el condón reduce el riesgo, incrementa la conducta riesgosa… y su exposición al virus. Ese es el mismo concepto por el que Benedicto XVI fue crucificado mediáticamente el 2009 durante su viaje al África.

En el nuevo libro, el Papa aborda un principio de doctrina menos conocido: si el preservativo es usado en un caso que está fuera de la moral de la Iglesia –pone el ejemplo de un prostituto homosexual– este uso puede indicar –suponiendo que el individuo tiene sida y no quiere transmitirlo– un despertar de la conciencia moral. El Papa dice que el despertar un primer paso indica que no es indiferente al mal y la esperanza de la Iglesia es que ese paso lleve a otros que saquen definitivamente a la persona del mal moral.

Un ejemplo ilustra el principio: un ladrón no desea matar a sus víctimas, para lo cual no le pone balas a su pistola. La moral católica reconoce la validez moral de esta decisión; pero solamente en cuanto revela un primer paso en camino al bien definitivo: que deje de asaltar. Decir que “la Iglesia permite el preservativo en ciertos casos” es tan engañoso como decir que “la Iglesia permite usar pistolas para robos en ciertos casos”.

El pasaje del libro de Seewald, en realidad, tiene poco que ver con el preservativo y mucho con la compasión cristiana. El Papa ha querido indicar que la doctrina de la Iglesia –incluyendo su enseñanza sobre los preservativos– gira en torno a la compasión, no a la condena; gira en torno a la esperanza de que el hijo pródigo vuelva a casa. Y confía que esto pueda ser comprendido incluso por quienes han caído en la trampa del condón.


>

ROMA, 01 Dic. 10 / 01:16 pm (ACI)

Del total de personas infectadas en el mundo con el VIH/ SIDA, aproximadamente el 25 por ciento es atendida por alguna institución de la Iglesia Católica, lo que la convierte en la institución más importante a nivel mundial en este tema. Este porcentaje aumenta en el caso de África, en donde la Iglesia cuida de casi el 50 por ciento de los afectados por este flagelo.

En entrevista concedida a la plataforma multimedia de la organización Ayuda a la Iglesia que Sufre, Wheregodweeps.org, el P. Michael Czerny, fundador de la Red Jesuita para lucha contra el SIDA en África, precisa que en algunos lugares alejados de las grandes ciudades, la cantidad de personas que sufren esta enfermedad y que son atendidas por la Iglesia llega incluso al 100 por ciento.

“Con frecuencia los únicos servicios para lidiar con el SIDA en áreas remotas con las clínicas de la Iglesia”, añade el sacerdote jesuita que dirige la mencionada red en la ciudad de Nairobi, Kenia.

El sacerdote resalta luego que “la Iglesia en el mundo es la entidad que más cuida a enfermos de VIH, a quienes ya padecen el SIDA y cuida además de quienes son afectados por este flagelo: las viudas, los huérfanos y demás personas que tienen que lidiar con este problema”.

“Dado que el HIV y el SIDA no son solo una infección o enfermedad sino también un problema personal, familiar, social y espiritual, lo que la Iglesia puede hacer y lo que efectivamente hace que me enorgullece es acoger a la personas de manera integral, considerando su dimensión psicológica y espiritual, básicamente, y no solo al nivel médico”, explica.

El SIDA y el condón

Tras comentar que se lucha contra el SIDA con espíritu de familia, llevando a Cristo a todos los afectados, amigos y parientes, el P. Czerny recuerda lo dicho por el Papa en su viaje a África en 2009 sobre el hecho de que el condón no resuelve el problema, sino una auténtica humanización de la sexualidad.

Esta afirmación secundada por el Dr. Edward Green, entonces Director del programa para la prevención del SIDA de la Universidad de Harvard. Este experto explicó, días después del viaje del Santo Padre, que “el condón no previene el SIDA, solo la conducta sexual responsable puede responder a esta pandemia”.

Luego de explicar que la clave para la lucha contra el SIDA está en la promoción de la abstinencia y la fidelidad, que permiten vivir la sexualidad de manera sana y bella, el sacerdote denuncia que en África, “la masiva promoción del condón es sinónimo de destrucción“.

“Eso no está haciendo frente al problema, pero desafortunadamente no es el único ejemplo de aproximaciones equivocadas impuestas a África a las cuales ha sobrevivido este continente”, añade.

Finalmente el P. Czerny expresa su esperanza de que “con la enseñanza que el Santo Padre ha dado progresemos. El éxito real está en que la gente joven sea capaz de vivir su sexualidad más responsablemente. Cuando las parejas casadas viven su sexualidad de esta forma, y cuando el SIDA se enfrenta todos juntos como la familia de Dios, entonces avanzamos en África”.

Más información, en inglés, www.WhereGodWeeps.org

Palabras del Santo Padre, Benedicto XVI el 2009.


>

Comité Independiente Antisida
www.sinsida.com
info@sinsida.com

A nivel global, en cualquier parte del mundo, es importante y edificante que haya declaraciones valientes de personajes famosos para arrastrar a la población con su ejemplo. Así, por ejemplo, el descubridor del virus del SIDA, Luc Montagnier, se comprometió realmente hace años, cuando al hablar de cómo deberían ser las campañas contra el SIDA dijo. “Son necesarias campañas contra prácticas sexuales contrarias a la naturaleza biológica del hombre. Y sobre todo hay que educar a la juventud contra el riesgo de la promiscuidad sexual y del vagabundeo sexual”.

También el ex-jugador de baloncesto Magic Jonhson, después de contagiarse de SIDA y abandonar la práctica profesional del deporte, hizo muchas tareas de información sobre el SIDA. Con unos comienzos dubitativos acerca de los mensajes más adecuados, terminó admitiendo que para los jóvenes el verdadero “sexo seguro” era abstenerse de él.

También existen declaraciones de estamentos oficiales en pro de las buenas costumbres:
En la Declaración de Londres de la Cumbre Mundial de ministros de sanidad de 1988 se dijo: “Es necesario que las campañas de prevención contra el SIDA arranquen de más atrás, y no dejen de lado los diferentes modos de vida y los valores humanos y espirituales y protejan los derechos humanos y la dignidad de las personas”.

El artículo 8.31 del Programa de Acción de la Conferencia del Cairo de 94 dice que, al informar sobre el SIDA, hay que “hacer hincapié en la modificación del comportamiento”. El artículo 8.35 de dicen que “el comportamiento sexual responsable, incluida la abstinencia sexual voluntaria, para prevenir la infección por el VIH debería ser objeto de promoción y estar incluido en los programas de educación e información”. Francisco Parras, Director del Plan Nacional contra el SIDA en España, en 1997, recordó que las recomendaciones internacionales enmarcadas en España en las campañas escolares, también aconsejan retrasar la edad de inicio de las relaciones sexuales y evitar la promiscuidad sexual, pero sus campañas no solo hacen caco omiso sino que directa o indirectamente promueven lo contrario.

Por otro lado, hay ejemplos de verdadera educación en algunas campañas oficiales. Por ejemplo el Ministerio de Sanidad belga realizó una campaña sobre el SIDA en 1991 dirigida especialmente a los jóvenes, sin recomendar el preservativo. La campaña insistía en el amor vivido con responsabilidad. El principal instrumento de la campaña era un vídeo para escuelas y televisión. En él aparecen dos jóvenes que conversan; uno de ellos dice: “No sé que es el amor, y la prueba es esta enfermedad que me corroe. y se nos habla del amor como si fuera una cuestión de fontanería”.

En Suiza la Oficina Federal para la Salud llevó a cabo una campaña similar, con el lema: “La continuada fidelidad recíproca detiene el SIDA”.

En Kenia y en Zambia los gobernantes prefieren educar a la población para convencer a sus ciudadanos de que cambien sus hábitos sexuales, promoviendo la fidelidad y abstención. El presidente de Kenia, Daniel Arap Moi había declarado en 1999 que su gobierno no impulsaría el uso de preservativos porque estos favorecían el desarrollo de la epidemia. No obstante, en el verano del 2001 los ministros del gobierno de Kenia decidieron importar y difundir entre la población millones de preservativos, aunque el presidente, Daniel Arap Moi, pidió a la población que se abstenga por dos años de tener relaciones sexuales promiscuas para “salvar a una generación” de contagiarse de SIDA..

Moi declaró que “Como presidente del país me siento avergonzado por la necesidad de tener que gastar millones en la importación de preservativos, lo que podría evitarse fácilmente por aquellos que van a utilizarlos”. Por esas fechas, la Iglesia Católica de Kenia emitió un comunicado en el que afirma que “importar tal cantidad de preservativos implica que el Gobierno acepta la promiscuidad”. Asimismo el secretario general del Consejo de Imanes de Kenia, Sheij Mohamed Dor, consideraba que el país “comete un suicidio” al comprar tal cantidad de preservativos, pues ello animará a los jóvenes a experimentar con el sexo y, cuando se acaben, a practicarlo sin protección, con lo que el SIDA aumentará.

Níger, Kenia, Zaire, Guatemala, Burkina Faso son ejemplos de países donde algo se ha hecho en materia de educar en la fidelidad y monogamia.

El caso de Estados Unidos es claro al respecto del giro que están empezando a dar las campañas de educación sobre el SIDA, y de educación sexual en general, en las escuelas. Desengañados de los efectos contraproducentes que han producido años de liberalidad sexual, están resultando ser muy positivos los programas de educación sexual basados en la abstinencia que desde fundaciones u organismos oficiales llegan a las escuelas. Los embarazos de adolescentes y la epidemia de todo tipo de enfermedades de transmisión sexual han llevado a diversos Estados a cambiar. Bush el nuevo presidente, ha decidido aplicar más fondos a estos programas de educación sexual.

La Iglesia Católica realiza una gran labor en la prevención del SIDA en el África subsahariana. Además de dirigir infinidad de hospitales donde ayudan a morir a personas que nadie quiere atender, promueve el cuidado de los millones de huérfanos que causa el SIDA, y difunde una cultura de la fidelidad y abstinencia. En aquellos países africanos donde la iglesia tiene más implantación es donde menos está avanzando la epidemia del SIDA. Mientras que algunas personas argumentan peregrinamente que la moral de la iglesia dificulta la prevención del SIDA, la experiencia demuestra lo contrario, ya que las personas fieles a la moral están más protegidas que nadie.

En Uganda, Tanzania y Nigeria se han formado grupos de jóvenes, promovidos por religiosos, sacerdotes y laicos católicos, que se dedican a la lucha contra el SIDA. Los jóvenes se comprometen a luchar contra el SIDA, comenzando por sí mismos y buscando la adhesión de sus compañeros de escuela, por medio de la continencia sexual hasta el matrimonio. El caso de Uganda es ejemplar, en un estudio presentado por la agencia de la ONU sobre el SIDA, se observa que entre 1989 y 1995 ha disminuido en un 10% la fuerza de la epidemia, y la encuesta reconoce el cambio de actitud de los jóvenes que han comenzado a retrasar su primera relación sexual, difiriéndola al matrimonio.

Recientemente, la hija mayor del reciente nombrado presidente de México Vicente Fox, Ana Cristina, de 21 años, se ha puesto al frente de una campaña que pretende evitar embarazos precoces entre adolescentes promoviendo la abstinencia sexual. Esta campaña se desarrollará bajo el lema «Que no te dejen colgada», y anima a las jóvenes a no dejarse engañar. La campaña con cobertura en los medios de comunicación quiere reducir el índice de jóvenes madres solteras, y consiguientemente otros problemas, como el SIDA, que también se derivan de la promiscuidad sexual.

Son estos ejemplos señalados, los que nos indican que desde estamentos oficiales, o desde fundaciones, u ONGs se pueden hacer las cosas de otro modo. Es cierto que educar requiere más tiempo, pero los frutos son seguros.

Dentro de las buenas campañas contra el SIDA, realizadas por estamentos gubernamentales o no gubernamentales, que las campañas contra el SIDA o contra cualquier otro mal (tabaco, alcohol, droga, cáncer, fuego, accidentes de tráfico, etc.), deben de ser campañas “en positivo”.

Las campañas contra el SIDA, si son realmente contra el SIDA, siempre habrán sido en positivo. Ahora bien, no secuestremos el lenguaje, y no utilicemos solamente la palabra positivo para un cierto tipo de campañas contra el SIDA. Según ese criterio, serían campañas en positivo las que hablaran de la felicidad de la familia unida, de la vida sin drogas, etc. Para los que siguieran este criterio, el resto de campañas contra el SIDA, las que hablan de la desgracia de la enfermedad, del progreso del SIDA, de los daños de la droga, serían, por exclusión, campañas “en negativo”. No. Las campañas contra el SIDA, si son realmente contra el SIDA siempre habrán sido en positivo. Pero vamos, no obstante a hacer una discusión de todas las campañas positivas: las que hablan de desgracias, y las que hablan de la felicidad de vivir con salud.

Las personas con cierto nivel cultural, son personas más libres, y saben enjuiciar con mayor exactitud los pros y los contras de las acciones humanas. Se dice que el hombre es el único animal que tropieza una y otra vez en la misma piedra, pues bien, el hombre con nivel cultural, digamos que tropieza unas pocas veces menos.

No es fácil darse cuenta de que viviendo sin droga una persona es mucho más feliz, y de que la droga destruye la personalidad y anula la libertad. No es tan sencillo reconocer que la felicidad y la fidelidad se conjugan bien, mientras que el despelote nos convierte en animales. Muchas personas opinan incluso lo contrario de estas dos afirmaciones anteriores; con la propia droga llegan a decir que es un viaje alucinante y que se debe probar, que la droga mata lentamente, pero que es igual, no tiene prisa, etc.
Quien analiza todo, pros y contras, acaba rechazando las conductas peligrosas y tendentes al SIDA. Por eso, las campañas positivas que hablen de felicidad están bien, pero no suelen llegar al gran público. Se hace inevitablemente necesario hacer campañas positivas anunciando desgracias; éstas sí que llegan al gran público, éstas sí que impactan, éstas sí que demuestran su eficacia.

En lo relativo a la salud, se dice y comprobamos, que no sabemos valorarla hasta que se pierde. Para conservarla y animar a otros a hacerlo, se puede recordar la alegría, la desenvoltura y ganas de vivir que tiene una persona con salud. Bien, pero para poder distinguir las cosas, los objetos, además de la luz necesitamos ver sombras, necesitamos que nos recuerden con frecuencia qué pasa si perdemos la salud. Necesitamos recordar qué nos dolerá, cuánto sufriremos, cuándo moriremos, cómo, etc. Somos así, si no, no somos capaces de valorar la salud.

Recordemos las campañas que en España hacía la DGT (Dirección General de Tráfico) hace unos años; fue una campaña dura, pero de las más eficaces. Los anuncios mostraban la realidad de un accidente de tráfico. Los anuncios que muestran los accidentes, los fallecidos, los lisiados, son los anuncios que impactan. Los anuncios que hablen, por ejemplo, de ser prudente pues la familia espera, etc. están muy bien también, pero tienen una menor eficacia. No obstante, no existe la campaña ideal, son necesarias los dos tipos de campañas.

Los problemas de incendios forestales son objeto también de campañas de sensibilización. Se muestra, sobre todo, los desastres que produce el incendio a su paso, para que por contraste con su estado habitual nos impacte. También debe haber sensibilización de amor a la naturaleza, a los bosques, etc. Está muy bien. Lo que tampoco hacen los responsables de la lucha contra la deforestación por el fuego, es limitarse a plantar árboles, no, sobre todo lo que hacen es impedir la quema de los que tenemos, impedir la quema de los bosques. Todas esas tareas son positivas, son “en positivo”, unas construyendo, plantando árboles, y otras mostrando lo que quema el bosque, que es el fuego.

Resumiendo, decir nuevamente que todas las campañas que luchen contra el SIDA son positivas. Es más fácil hablar de lo bello y feliz de la vida sin el SIDA, que ser profeta de desgracias. A nadie le gusta hacer el trabajo sucio, pues es mucho menos cómodo y agradecido. Son necesarias las dos tipos de campañas en positivo indicadas, según el nivel cultural del receptor, así serán más efectivas unas u otras.

Pasando ya un poco al capítulo personal, el que firma este documento, tuvo una entrevista con Francisco Parras, el director del Plan Nacional sobre el SIDA, en la que le animaba a que hiciera campañas promoviendo los valores humanos especialmente entre la juventud, campañas que educaran. Pero no, es una persona de piñón fijo. Ni tan siquiera aceptaba el pluralismo: ¡Hagan al menos, diversidad de campañas, quizá una colegiala no quiera recibir el mismo mensaje que una prostituta en relación al SIDA!, pues no.

Cuántas veces, al ver las campañas contra el tabaco, contra los incendios forestales, los accidentes de tráfico, me suelo preguntar, ¿por qué estos mismos mensajes no se llevan al terreno del SIDA? ¿tantos prejuicios tiene algunos?. Al final las imprudencias se pagan, respeta las normas del fuego, son algunos lemas.

Si hace diez años las personas que formamos el Comité Independiente Antisida, al que represento, quisimos poner el término independiente al nombre de la asociación fue para dejar claro que no seguíamos los dictados oficiales, y al contrario que muchas otras asociaciones, no queríamos convertirnos en correa de transmisión, o largo brazo, del Ministerio de Asuntos Sociales.
Consideramos que en la tarea de realización de campañas contra el SIDA, lo mejor es la explicación en pequeños grupos, de lo que es la enfermedad y todo lo que lleva consigo. En esas charlas con grupos homogéneos, se les puede hablar con su lenguaje, transmitiendo los mensajes más adecuados para el colectivo al que uno se dirige, pues esta es una característica que adolecen las campañas “a lo grande”. En el Comité Independiente Antisida nos preocupamos desde el principio en dar muchas charlas sobre el SIDA en colegios e institutos. Charlas con el necesario nivel médico, pero que también estuvieran acompañadas de algún que otro consejo positivo cuando se trata el capítulo de la prevención. Animamos a los jóvenes en la futura madre de sus hijos, o en el futuro padre de sus hijos, y les animamos a que reflexionen acerca de qué modelo de persona aprecian. Les decimos que cada cosa tiene su tiempo, y que el correr demasiado puede conducirles a un callejón sin salida. Este es nuestro modo de trabajar, este es el modo que aconsejamos.

P.P.C.
Presidente del Comité Independiente Antisida.
España
cias@picos.com


>

ROMA, 23 Nov. 10 / 02:37 am (ACI)

Massimo Introvigne es un sociólogo italiano, fundador y director del Centro de Estudio sobre las Nuevas Religiones (CESNUR). En un artículo publicado este lunes en su sitio web, titulado “El Papa, el preservativo y los imbéciles” explica que el origen en la confusión tras lo dicho por el Santo Padre está en la traducción hecha al italiano presentada por L’Osservatore Romano, y recuerda que sobre este tema el Pontífice no ha modificado las enseñanzas de la Iglesia.

En el libro “Luz del Mundo” de Peter Seewald, el Papa plantea como excepción para el uso del condón el caso de los varones que se prostituyen, como figura en el texto original en alemán y la traducción al inglés, que difiere de lo publicado por L’Osservatore Romano que en italiano usa el término prostituta“. La confusión se agravó cuando diversos medios de comunicación difundieron este fragmento del libro fuera de contexto y lo presentaron como un cambio en las enseñanzas de la Iglesia en materia de sexualidad.

Introvigne señala que “’prostituto’ en masculino, es mal italiano pero es la única traducción de ‘ein Prostituierter’ (el original alemán) y si se usa la palabra en femenino toda la frase del Papa (wenn etwa ein Prostituierter ein Kondom verwendet) ya no tiene sentido. De hecho las prostitutas mujeres obviamente no ‘usan’ el preservativo: en el mejor de los casos lo usan sus clientes”.

Con esta afirmación en la que el Papa expresa que en el uso de un condón por parte de un prostituto homosexual ya hay visos de cierta responsabilidad pero que no es la forma adecuada de luchar contra el SIDA, Introvigne resalta que el Santo Padre “tiene en mente la prostitución masculina, donde con frecuencia –como afirma la literatura científica sobre la materia– los clientes insisten para que los ‘prostitutos’ no usen el preservativo y en la que muchos ‘prostitutos’ –como el clamoroso caso de Haití, desde hace mucho un paraíso de turismo homosexual– sufren de SIDA e infectan a cientos de sus clientes, muchos de los cuales mueren“.

Cualquiera, prosigue el experto, “podría decir que ‘prostituto’ se aplica también al gigoló heterosexual que acompaña pagado a mujeres: pero el argumento sería capcioso porque es entre los ‘prostitutos’ homosexuales que el SIDA es notoriamente epidémico, sin tener en cuenta además que también en alemán para nombrar al ‘prostituto’ masculino que va con las mujeres se usa comúnmente el término ‘gigoló’”.

Tras dejar establecido que “los embarazos no entran en este contexto, porque de la prostitución homosexual es un poco difícil que nazcan niños“, Introvigne destaca que en lo que aparece en el libro de Peter Sewald sobre los preservativosel Papa no dice nada de revolucionario“.

El sociólogo señala luego que “un ‘prostituto’ que tiene una relación mercenaria con un homosexual –a decir verdad, cualquiera que tenga una relación sexual con una persona del mismo sexo– comete desde el punto de vista católico un pecado mortal. Pero, si siendo consciente de tener SIDA, infecta a su cliente sabiendo que lo hace, además de pecado mortal contra el sexto mandamiento comente uno contra el quinto, porque se trata de homicidio, al menos intento de él. Cometer un pecado mortal o dos no es lo mismo, e incluso en los pecados mortales hay una gradación. La inmoralidad es un pecado grave, pero la inmoralidad unida al homicidio lo es más“.

Tras reiterar que la enseñanza de la Iglesia sobre la anticoncepción no cambia, el director de CENSUR pregunta: “¿dónde está la novedad y el escándalo si no en la malicia de algunos comentadores? A propósito, se lleva el título a lo más absurdo la primera nota de Associated Press, en inglés (…) ‘El Papa: la prostitución masculina es admisible, si se usa el preservativo’. Sólo los imbéciles confunden al Papa con Marrazzo (protagonista de un escándalo sexual en 2009), aunque ambos vivan en Roma”.

>

EFE.

Se enmarca dentro de una campaña de prevención contra el Sida que también incluye un autobús de información itinerante y visitas a las parroquias.

La Iglesia católica de la ciudad de Lucerna, en el centro de Suiza, distribuirá desde hoy y hasta el miércoles preservativos gratis a los ciudadanos, una iniciativa que se enmarca dentro de una campaña de prevención contra el Sida.

Aun a riesgo de contravenir los preceptos del Vaticano, la diócesis de Lucerna ya ha repartido cerca de 3.000 preservativos desde su puesto de distribución en la estación de tren de Lucerna, un éxito de un suministro que ha desatado tantas críticas entre colectivos católicos como alabanzas por parte de la sociedad civil.

Bajo el lema “olvidar es contagioso; protege al prójimo como a ti mismo”, la Iglesia católica de Lucerna quiere atraer la atención sobre los riesgos de las relaciones sexuales no protegidas.

“El preservativo no es un remedio milagroso en la prevención contra el sida, pero es una posibilidad entre otras”, indicó hoy Florian Flohr, responsable de comunicación del clero de Lucerna.

“Aquel que no lo mencione -continuó- cuando se aborda el tema del Sida, actúa contra la ética”.

Además de la distribución de los profilácticos, la campaña incluye un autobús de información itinerante y visitas a las parroquias de Lucerna, a las que ya se han inscrito cerca de una quincena de estudiantes de secundaria de la localidad.

Mientras el obispado del cantón de Bale (al que pertenece Lucerna), ya ha anunciado que quiere informarse sobre los “deseos” de la campaña, sus promotores defienden que también quieren demostrar que la Iglesia católica “no está vetusta”.

“Nuestra acción no es una provocación”, explicó el responsable de una de las parroquias, Alois Metz, a un programa de la televisión alemana, y aseguró:

“Nosotros debemos proteger la vida, y lo hacemos a través de los preservativos”.

Si bien el obispado de Bale aún no ha condenado abiertamente la iniciativa, otros, como el del cantón de Coire, y la organización antiabortista “Human Life” la han calificado con vehemencia como “irresponsable”.

Por su parte, la asociación “Ayuda suiza contra el Sida” se ha congratulado por la controvertida campaña.

>

En una entrevista concedida a la revista francesa Famille chretienne, Dominique Morin, un enfermo de SIDA que dedica su vida a educar a la gente sobre este mal, agradeció al Papa Benedicto XVI por haber roto el tabú en torno al mito del preservativo.

En la entrevista, difundida en español por la revista Alfa y Omega, Morin destaca el aporte del Pontífice al recordar que “el hombre no se puede resignar a tener comportamientos sexuales con riesgo (vagabundeo sexual u homosexual), ni la sociedad fundar una prevención del SIDA sobre el fracaso. Él ha recordado que el hombre está dotado de razón, de libertad que le hace capaz de pensar en sus actos. La solución para el SIDA está en los medios de propagación“.

Morin coincide en que “el único medio de pararlo es evitar los comportamientos de riesgo. Es simple sentido común, ¡pero no es algo que abunde hoy en día! Así que le doy las gracias al Papa por haber roto el tabú. Él no nos está hablando de una teoría que se acabe de inventar. No ha hecho más que recordar lo que pregona la Iglesia”.

Con 15 años de experiencia en colegios, Morin sostiene que “los jóvenes hoy sólo piensan en una sexualidad impulsiva, instintiva. Ése es su único horizonte. Ahora bien, detrás de la pregunta: ¿Dime cómo conseguir una chica fácil? se esconde una aspiración profunda: el deseo de amar. Decir que un joven está obligado a tener relaciones sexuales para descubrirse y aprender a amar corresponde a la lógica freudiana, que es falsa. Existe otra vía distinta a la pornografía, a la masturbación, a las relaciones inestables… No decirles esta verdad equivale a mentirles. Los que les dicen que utilicen un preservativo se lavan las manos y tranquilizan su conciencia a bajo precio. El joven se encuentra al límite de sus medios, con relaciones sin confianza. El preservativo es un engaño y una estafa“.

Morin contrajo el SIDA en los años en que llevó una vida licenciosa. “En los años 80, yo vivía en la delincuencia, la droga, el sexo y la violencia política. En 1986 empezó mi conversión. Yo no podía más con toda esa violencia. Con la práctica religiosa, he descubierto una felicidad que no conocía. Decidí confesarme, ¡me lancé! Y reencontré la misericordia de Dios a través de la sonrisa benevolente del sacerdote y de su absolución. Después, en 1993, descubrí que estaba infectado de sida en fase 4. ¡Ya estaba fichado!”

Para Morin, el único medio seguro de no transmitir el virus es la abstinencia total. “Yo no soy mejor que los otros enfermos. Mi conversión me ha hecho cambiar mi perspectiva sobre mí, sobre mi cuerpo y mi relación con los otros. La oración y los sacramentos me han dado las gracias necesarias para arrancar mis hábitos y combatir mi debilidad. He aprendido a dominarme. También he descubierto mis relaciones castas con las chicas. La abstinencia sexual es a veces difícil, pero el placer del que me privo no me falta realmente, si miro la vida serena que hoy tengo”, sostiene.

Asimismo, aclara que “jamás se ha sentido rechazado por la Iglesia; al contrario. Ella me ha abierto sus puertas, me ha acogido tal como era. Me he sentido amado. La Iglesia diferencia entre la persona y sus actos. Antes de mi conversión, yo me sentía condenado por lo que creía eran las propuestas de la Iglesia, porque yo me creía uno con mis actos. Creía que cuando la Iglesia condenaba tal acto, ella condenaba al hombre. Ahora bien, la venganza de Dios es perdonar, como dice Pagnol. Dios sólo sabe amar. Él quiere con un amor predilecto a los enfermos de SIDA”.

A quienes acusan a la Iglesia hoy, Morin recuerda que “la Iglesia fue la primera en ocuparse de los enfermos de SIDA. En los años 80, en los Estados Unidos, el Cardenal O’Connor abrió un servicio especial para acogerlos, aunque se ignoraba entonces los riesgos de contagio. La Madre Teresa creó el primer centro dedicado a los enfermos de sida: El regalo de amor, en Nueva York. Existen muchos más hoy en día por todo el mundo”.

“La Iglesia ve la bondad del hombre. El Papa cumple con su papel de padre, de pedagogo, cuando recuerda que el hombre está destinado a amar en la verdad, y no en la mentira, en el miedo y el riesgo de morir. Nos muestra un camino exigente, sin pretender complacernos ni seducirnos. El SIDA se propaga por la promiscuidad. El único medio de contenerlo es volver a la raíz del amor. Todos aspiramos al amor verdadero, fundado en la confianza. El verdadero infierno no radica en ser castigado por las consecuencias de nuestro pecado, sino en tener miedo al amor”, concluye.

Pueden leer más en:http://www.famillechretienne.fr/

http://video.google.com/googleplayer.swf?docid=-1181400186632096327&hl=es&fs=true