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El joven zacatecano de 26 años Herón Badillo Mireles, quien padeció leucemia, aseguró que “lo único que hizo el Santo Padre fue besarme en la frente y de inmediato comenzó mi mejoría”…papal
Zacatecas, Zacatecas, México. El joven zacatecano de 26 años Herón Badillo Mireles, quien padeció leucemia, aseguró que “lo único que hizo el Santo Padre fue besarme en la frente y de inmediato comenzó mi mejoría”.

En entrevista afirmó que Juan Pablo II realizó en él un milagro al salvarlo de la muerte inminente, pues los doctores ya lo habían desahuciado debido a la gravedad de la leucemia que padecía a los cuatro años de edad, sin que ningún tratamiento médico le hubiera resultado favorable. 

Notablemente emocionado y con las lágrimas a punto de brotarle, Herón recuerda la emoción que sintió al ver al Papa tan cerca de él. Primero, con su mano lo tocó en la frente y, luego, lo besó en el mismo lugar. “No puedo expresar con palabras lo que sentí”, afirmó quien dice ser una muestra viviente del milagro papal.

El zacatecano señaló que después de que lo besó su Santidad la mejoría en su cuerpo comenzó casi de inmediato, pues de regreso a su natal Río Grande le pidió a sus padres que le dieran de comer, acabando así con varios días de inanición provocados por la gravedad de la leucemia.

“Ya no había nada que hacer. No tenía ninguna esperanza de vida. Los médicos me habían desahuciado y mis padres ya no sabían a dónde acudir, pero cuando supieron que el Papa estaría en el estado de Durango decidieron llevarme con él, pero les fue imposible conseguir pases para acercarse”, recordó Herón.

Dijo que sin embargo el entonces alcalde de Río Grande, Cipriano Molina, les dijo a sus padres que había conseguido pases para que vieran a Juan Pablo II a su arribo al aeropuerto de Zacatecas. El único requisito era que tenía que llevar entre sus manos una paloma blanca, para que fuera identificado y lo dejaran pasar.

“Mi padre se la pasó todo el día y la noche buscando la paloma blanca hasta que la consiguió. Ya en el aeropuerto esperamos su llegada, pero se salió del recorrido de la alfombra roja y toda la gente se amotinó a su alrededor”.

“Creí que se había acabado la esperanza, pero ahí comenzó el milagro, Juan Pablo II regresó a continuar el camino y me vio ahí, con la paloma entre las manos”, relató.

Manifestó que lo tocó en la frente con su mano, luego lo besó y le dijo que soltara la paloma, pero no lo hizo, por lo que volvió a decirle que soltara la paloma, “esta vez la deje ir, pero ni mis padres ni yo pudimos decir nada”.

El Papa siguió su camino, uno de los de la avanzada nos dio un rosario bendito, y nosotros regresamos a Río Grande, por la debilidad que tenía Herón.

Comentó que no sabe qué pasó porque sólo tenía cuatro años, pero ya en el auto, rumbo a su hogar, de repente sintió hambre y le pidió de comer a su mamá. Ahí comenzó una mejoría que ya no se detuvo hasta que sanó. Eso fue el 12 de mayo de 1990 y hoy tiene 26 años, vive y se desarrolla como un joven normal, sin ninguna secuela. (Notimex). 


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